Sin embargo, al tramitar su certificado de estudios requerido para su matrícula a San Marcos, el registro expedido por el centro educativo señalaba que ocupaba el puesto 20 y contaba con un promedio de 8.625. A raíz de esta inconsistencia, su admisión fue anulada, ya que la postulación dejó de ser válida.
“La secretaria es la que comete el error y lo único que quieren hacer es reconocer los gastos económicos (del proceso de admisión). Acá se trata de un daño psicológico. Mi hijo vino preparándose desde primer año de secundaria con el único objetivo de postular a la universidad y lograr una vacante”, explicó Isidora Sedano, madre del joven afectado, en una entrevista para Latina.


