El auge de las Mipymes en Cuba: el escaparate de una desigualdad creciente

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La reciente apertura de micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) en Cuba ha transformado el paisaje comercial de la isla, permitiendo el acceso a productos antes inexistentes. Sin embargo, este fenómeno ha dejado al descubierto una profunda brecha socioeconómica que fractura el ideal de equidad sostenido por décadas.

Un modelo de dos realidades

Mientras que en los años 80 Cuba ostentaba un coeficiente Gini de 0,24 (indicador de una igualdad casi perfecta), la crisis actual ha segmentado a la población de forma drástica. Por un lado, una minoría con acceso a divisas o remesas consume en bodegones privados con productos de importación; por otro, la gran mayoría enfrenta una inflación que vuelve inalcanzables los productos básicos.

  • Vulnerabilidad extrema: Pensionistas con ingresos mensuales de unos US$11,6 deben lidiar con precios donde una cubeta de huevos y aceite cuestan US$7, limitando su dieta a pan y té.
  • Segmentación del consumo: Han surgido supermercados privados de lujo frente a tiendas de barrio con ofertas mínimas, mientras el Estado pierde su rol como único distribuidor de alimentos.
  • Pobreza estimada: Investigaciones independientes calculan que cerca del 45% de la población vive en pobreza, mientras solo un 11-13% mantiene un nivel de vida acomodado.

Factores que profundizan la crisis

La desigualdad actual no solo es fruto de la gestión interna, sino de una tormenta perfecta de factores externos y decisiones económicas recientes:

  1. Reforma monetaria: La unificación de la moneda en 2021 devaluó el peso cubano, obligando al sector privado a acudir al mercado informal de dólares, lo que disparó los precios finales.
  2. Crisis energética: La captura de Nicolás Maduro en enero de 2026 interrumpió el suministro de petróleo venezolano, agravando los apagones y paralizando el transporte.
  3. Presión externa: El embargo estadounidense y las amenazas de aranceles de la administración Trump han dificultado la recuperación post-pandemia.

El impacto social y migratorio

Esta «desigualdad invisible» que ahora es evidente ha impulsado el mayor éxodo en la historia del país, con más de un millón de personas abandonando la isla entre 2021 y 2023. La desaparición de la distribución subvencionada que garantizaba un mínimo alimentario ha empujado a sectores antes protegidos hacia la mendicidad o la dependencia absoluta de la asistencia social e informal.

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