El Fin de la Nacionalización: El Nuevo Modelo Petrolero en Venezuela

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La aprobación de la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos este 30 de enero de 2026 representa la ruptura más drástica con la política energética venezolana desde 1976. Tras la captura de Nicolás Maduro y bajo la influencia directa del gobierno de Donald Trump, el país ha pasado de un modelo de estatización absoluta a una apertura privada casi total.

¿Qué cambia exactamente con la nueva ley?

  • Adiós al control estatal obligatorio: Por primera vez en medio siglo, el Estado venezolano ya no está obligado a tener la mayoría de las acciones en los proyectos petroleros. La participación pública puede reducirse a niveles mínimos.
  • Autonomía total para exportar: Las empresas privadas nacionales y extranjeras ahora tienen el derecho legal de producir y exportar crudo directamente, una facultad que antes era exclusiva de la estatal PDVSA.
  • Poder discrecional: El Ministerio de Petróleo (bajo la gestión de Delcy Rodríguez) podrá autorizar contratos y participaciones privadas sin necesidad de consultar o pasar por la aprobación de la Asamblea Nacional.
  • Administración externa: Actualmente, Estados Unidos no solo supervisa la industria, sino que se encarga de la venta del crudo y la administración de los ingresos generados.

¿Por qué es una ruptura radical?

  1. Sepulta el modelo de Chávez: Se pone fin a la «soberanía petrolera» y a la política de expropiaciones iniciada hace 25 años. Las empresas que fueron expulsadas del país ahora son invitadas a regresar con garantías plenas.
  2. Revierte la nacionalización de 1976: Incluso antes del chavismo, el modelo venezolano protegía el recurso como un bien del Estado. Esta ley termina formalmente con ese ciclo de 50 años.
  3. Inversión masiva proyectada: El plan de Trump contempla una inversión de hasta US$ 100,000 millones por parte de gigantes estadounidenses para reconstruir una infraestructura que hoy está en ruinas.

La visión de los expertos

Para especialistas como Francisco Monaldi y José Ignacio Hernández, este acto representa el «fin de la revolución» y el sepelio definitivo del modelo económico del socialismo del siglo XXI. La urgencia de caja y la presión de Washington han forzado una transición hacia un capitalismo extractivo donde el sector privado es el protagonista absoluto.

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