Proyecto Wayra: El Squash como Motor de Transformación Social en Piura

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Lo que inició como una visión personal de Micaela Ponce Rabinovitch y su hermana Valentina se ha consolidado hoy como el Proyecto Wayra. Esta iniciativa, ubicada en el sector de Los Ejidos, utiliza el squash como una herramienta integral para brindar oportunidades académicas y personales a niños de escasos recursos en Piura, con el objetivo final de obtener becas en el extranjero.

Un Enfoque de Formación Integral

El proyecto no se limita únicamente al entrenamiento físico; su estructura se basa en cuatro pilares fundamentales diseñados para cambiar el destino de sus beneficiarios:

  • Deporte de Alto Rendimiento: 14 niños y niñas (entre 8 y 10 años) reciben tres horas semanales de squash, un deporte que abre puertas en universidades internacionales.
  • Dominio del Inglés: Los menores asisten a la academia Sherwood con el respaldo de Taft School, entendiendo que el idioma es un requisito indispensable para estudiar fuera del país.
  • Soporte Psicológico y Valores: Liderado por la especialista Verónica Briceño, el programa incluye talleres de habilidades blandas, acompañamiento emocional y trabajo directo con los padres de familia.
  • Referente Internacional: El modelo se inspira en Squash Urbano Colombia, organización que ya ha logrado enviar a más de 100 jóvenes a estudiar en el extranjero.

Desafíos y Sostenibilidad

A pesar del éxito inicial y del apoyo de entidades como la Universidad de Piura (programa YTACEC), el proyecto enfrenta retos financieros críticos:

  1. Presupuesto Educativo: Los fondos destinados a las clases de inglés están próximos a agotarse.
  2. Campaña de Recaudación: El equipo ha lanzado un llamado a la solidaridad ciudadana y empresarial, solicitando donaciones pequeñas (desde S/ 10 o S/ 20 mensuales) para cubrir los gastos operativos de los niños.
  3. Metas de Crecimiento: Wayra proyecta incorporar a 15 nuevos becarios por año, buscando formar no solo atletas, sino seres humanos con valores que representen al Perú.

«La línea final del proyecto es que los chicos consigan una beca en el extranjero… tienen que saber inglés y tienen que jugar squash», afirma Sharon Rabinovitch, parte del equipo impulsor.

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