Urpi Gibbons: Reflexiones sobre el arte, la política y la mujer a 200 años de la independencia

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Contexto de la obra «Dos siglos de sobremesa»

La actriz y directora de teatro Urpi Gibbons se encuentra retomando la obra Dos siglos de sobremesa, escrita por Eduardo Adrianzén. La puesta en escena, ambientada en una casona de Miraflores, establece un paralelo entre las familias peruanas de 1824 y las de 2024, explorando cómo los conflictos históricos y políticos del país permean la intimidad del hogar.

Análisis de la situación política y social

En una reciente entrevista, Gibbons compartió su visión sobre la realidad nacional tras haber participado en movilizaciones ciudadanas marcadas por la represión.

  • Impacto de las protestas: La actriz recordó conmovida la muerte del artista Mauricio Ruíz durante una marcha en Lima, destacando el fin de la «inocencia del arte» frente a la violencia estatal.
  • Crítica al poder: Calificó de «terrible» la gestión gubernamental reciente, señalando un retroceso en derechos económicos, políticos y sociales.
  • Libertad artística: Expresó su desconfianza hacia el Ministerio de Cultura, denunciando intentos de censura en obras con temáticas de género u orientación sexual. Según la actriz, la «cultura viva» incomoda a quienes buscan «dormir a la población».

El rol de la mujer: 1824 vs. 2024

Gibbons interpreta a dos personajes que, a pesar de los dos siglos de diferencia, enfrentan desafíos estructurales similares:

  • En 1824: La mujer carecía de poder de decisión formal y era «negociada», aunque sostenía a la familia en silencio frente al patriarcado.
  • En 2024: A pesar de la independencia económica, la actriz señala que existe una sobreexigencia emocional. Se espera que la mujer líder sea «fuerte como un hombre» y esconda su fragilidad o duelo para no ser cuestionada en su capacidad ejecutiva.

Postura frente a las próximas elecciones

Consultada sobre su posición política, Urpi Gibbons fue enfática en sus criterios ciudadanos:

  1. Derechos fundamentales: Aseguró que no votará por ningún candidato que restrinja derechos básicos de mujeres, niñas, periodistas o ciudadanos en general.
  2. Anticorrupción: Busca opciones que representen decencia y honestidad, lamentando que la valla política haya bajado tanto que encontrar a alguien no corrupto sea hoy una aspiración mayor.
  3. Independencia de etiquetas: Rechazó los estigmas como el término «caviar», enfocándose en la defensa de los derechos humanos como un valor sagrado por encima de tendencias de derecha o izquierda.

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